Llegar a casa

―¿Dónde estabas?

―¿Cómo así que dónde estaba? ¿Qué es esa pregunta? Además, ―no podés saludar antes de preguntar? ¿Te cuesta mucho?

―¿Quién fue el que llegó? ¿Vos o yo? ―El que llega saluda, ¿se te olvidó?

Se fue directo al baño, atendió una urgencia, se lavó las manos y regresó. Esperó un rato en silencio con la cabeza recostada sobre el espaldar del sofá.

―Ese cielo raso está carcomido por el gorgojo ―dijo cansado. Algún día nos caerá en la mula, y para colmo, cuando estemos durmiendo.

―¿Te vas a hacer el loco mucho tiempo o simplemente yo no existo? ¡No me has contestado la pregunta!

―¡No me has saludado!

―¿Dónde estabas? ¿Por qué llegas tan tarde?

―¡Donde las putas!

―En serio ¿Dónde estabas? ¿Por qué no me respondes? ¿Estás escondiendo algo?

―Trabajando.

―¿A esta hora?

―Buscar trabajo no tiene hora. Y si, encontré trabajo.

―¿Y se puede saber en qué carajos encontraste trabajo a la medianoche?

―En una película.

  ―¿Como actor?

―No, como ensuciador.

―¿Ensuciador? 

―Ensuciador de vestuario.

―¿Y de dónde sacaste eso? ¿Otra de tus amigas?

―Me bajé del bus y me topé con la grabación de una película. Al verme parado por tanto tiempo por ahí, se me acercó un tipo y me preguntó si alguna vez había trabajado en cine, y como le dije que no, me propuso trabajar como ensuciador de vestuario. La ropa demasiado limpia se ve muy irreal.

-¡Te inventaste una profesión pues!

Santiago Benazra

16.04.2013