Historia Personal (parte 4)

Viene de Historia Personal (parte 3)

Hace casi 10 años que escribí la primera parte de esta Historia Personal, y hoy domingo 3 de abril de 2022, volví a leer todo desde el principio y me senté frente al teclado a redactar esta parte 4.

Regresé a Colombia después de vivir en Francia unos 12 años consecutivos, cuando me instalé en Bogotá después del divorcio con la madre de mi hijo. Puedo decirles que en estos diez años han pasado muchas cosas a nivel profesional, que es lo que realmente nos interesa aquí.

Había realizado algunas obra pequeñas, una casa campestre, remodelado algunos apartamentos y locales comerciales, pero nada del otro mundo. Además, el sistema es tan diferente en Europa al «método colombiano», que prácticamente nada de lo que hice allá me sirvió de experiencia aquí.

En resumen, cuando empecé a trabajar aquí en Bogotá, me sentí completamente inexperto.

Un colega me dijo: «te va a tomar 2 años para conocer bien la profesión y poder encargarte de una obra al 100%»

La primera obra que realicé fue la remodelación total de una casa antigua en el barrio Palermo. Fue un gran reto, demolición total del primer piso, donde se reemplazó un muro de carga con una viga IPE y dos columnas cimentadas, toda la red hidráulica y sanitaria nueva, la eléctrica, la ventanería, el patio, los balcones, las cubiertas. Una obra, sin lugar a dudas, muy interesante.

La obra la realicé en conjunto con un primo arquitecto, quien me ayudó durante mis primeros años en Bogotá, a realizar obras por mi cuenta y a enseñarme todos los «teje-maneje» de la profesión.

Así las cosas, fui su arquitecto residente durante muchos años, mientras despegaba con mis propios clientes.

Yo era quien realizaba todo, desde el dibujo, las compras de materiales, la administración, la dirección de obra, los pagos, los transportes, todo, y más.

NO EXISTE especialización alguna, en ninguna universidad del mundo, que te enseñe tanto como en una obra de este tipo, y los que son arquitectos y están leyendo estas líneas, lo saben tan bien como yo.

Y aquí quiero abrir un paréntesis, hacer un «relato dentro del relato», como lo llaman en literatura.


Especialización en Dirección de Proyectos y Gestión Financiera

A finales de 2021, después de un año difícil por la pandemia y una recuperación espectacular a nivel de trabajo, decidí empezar una especialización. Apliqué primero en la Universidad EAN y no aceptaron mi candidatura por no tener mi diploma de arquitecto traducido al español y apostillado por la cancillería. Así que los mandé a comer mierda, y me inscribí en los Andes, donde solo me pidieron la cédula.

¿Acaso la U.EAN creyó que los estaba estafando? ¿Que no era realmente arquitecto? ¿Con 20 años de experiencia laboral? ¿Cuál era el daño o perjuicio posible, asumiendo que estuviera mintiendo, que la universidad podría sufrir? La verdad nunca entendí, y les expliqué en varios correos mi posición, incluso traduje mi diploma al español, y no lo aceptaron.

Así que empecé en Los Andes, donde no me pidieron más que mi cédula para inscribirme, y costaba la mitad que la EAN, además.

Cuatro trimestres de estudio, cuatro módulos, divididos en 10 capítulos y un examen al final de cada uno, todo virtual, por supuesto.

Recuerdo que al empezar a leer los primeros artículos del módulo inicial pensé: ¡Esto es basura! (no es más que un relleno bien presentado).

Pero me llené de paciencia y seguí el curso, realicé las lecturas, los controles de «conocimiento» basados en las lecturas, una preguntas múltiples en donde los profesores hacían prueba de una grandísima imaginación para convertir preguntas simples en preguntas extremadamente confusas y enredadas, para dar la impresión que los temas vistos eran complicadísimos!

Empecé el segundo módulo a finales de marzo (hace unos pocos días), y sobrevolé los 10 capítulos del primer bloque sin leer ni una sola línea. Llegado al final del texto, solo de daba clic «al siguiente capítulo», hasta llegar al examen para pasar al siguiente nivel.

¡Saqué 10/10 en el examen sin leer una sola línea!

Pensé: ¡estoy perdiendo el tiempo y el dinero!, y reafirmé lo que sentí cuando inicié «la especialización»: ¡Esto no es más que un relleno!

Pero no me malinterpreten: no me las sé todas, ni mucho menos. No quiero parecer presumido pero en realidad no estaba aprendiendo nada, es más, me daba pena con mis compañeros de clase que los hubieran atrapado en una especialización ¡tan floja!

¿Alguno de ustedes ha navegado en un velero pequeño? Les voy a explicar con una comparación cómo me sentía en este curso.

Imaginen que nunca han navegado en un velero pequeño, o un catamarán pequeño, y que en tierra les han dado un par de indicaciones, algunas instrucciones sobre los conceptos básicos del funcionamiento de un velero, la teoría del viento, de las velas, la quilla, el timón, etc. Eso es teoría, y estamos de acuerdo, es necesaria, indispensable. Así era la especialización, sólo teoría, y barata, nada en profundidad.

Imaginen que se lanzan a navegar en ese catamarán, un día soleado, poco viento, el mar tranquilo. Y se van alejando de la costa, las personas en la playa ya no se alcanzan a ver, y deciden hacer un giro para regresar, y de repente la proa gira rápidamente, y la botabara los golpea tan rápido y tan fuerte que los expulsa de la embarcación, y cuando se dan cuenta, están a tres metros del bote, por suerte tienen chaleco salvavidas. Y para colmo, el catamarán empieza a alejarse rápidamente, y les toca NADAR para alcanzarlo, y cada vez se aleja más.

Así es la realidad en las obras, sin darte cuenta, la botabara de ta un golpe y sales expulsado!

¿Qué estaban aprendiendo mis compañeros en esa especialización? Teoría barata.

¿Qué se aprende en los proyectos reales? Se aprende a caer al agua, a nadar, y nunca más te vuelve a pasar. Ya sabes que la próxima vez debes agacharte, la botabara pasa por encima tuyo, y listo, seguimos navegando.

Decidí entonces retirarme de la especialización y reordenar un poco el rumbo de mi vida a corto plazo.

No perder tiempo y no perder dinero en tonterías.


NO EXISTE especialización alguna, en ninguna universidad del mundo, que te enseñe tanto como UNA OBRA REAL. Me extendí un poco en este paréntesis de la especialización, pero es que quería poner las cosas en contexto y demostrarles que nada es más instructivo que el mundo laboral real, cualquiera que sea el campo de acción o la profesión.

Así que volvamos a nuestro relato de esta Historia Personal (parte 4), y si estás leyendo estas líneas, créeme, me siento muy honrado.

Este blog lo leen pocas personas, es verdad, pero eso no me desmotiva a seguir escribiendo, como quizá te has dado cuenta, ya pasé la barrera de los 100 artículos publicados.

Y tengo mucho más por contar, muchas más anécdotas, muchas experiencias reales, en obras reales, solucionando problemas, que es básicamente lo que hacemos a diario los arquitectos constructores.

¿Volvería a estudiar arquitectura si pudiera regresar el tiempo? Por supuesto que NO.

Pero eso te lo contaré en Historia Personal (parte 5) :  por hoy llegamos hasta aquí.


Todos los capítulos : aquí

 

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5 comentarios en «Historia Personal (parte 4)»

  1. Hola Santiago, mi nombre es Mario Linero he estado leyendo tus publicaciones y me parecieron muy entretenidas, estoy a la espera de la próxima entrega……un saludo cordial.

    P.D. Soy «arquitecto» natural, con práctica y mucho estudio «autodidacta» he logrado realizar el sueño de diseñar y construir para mí y para otros, cuando terminé mis estudios secundarios quise estudiar arquitectura y razones económicas no me lo permitieron, pero gracias a mi obstinación hoy a mis 66 años sigo en la práctica de la arquitectura con mucha más pasión.

  2. Wow! colega! qué increíble historia!
    Me alegra que estés leyendo mis publicaciones, es la primera vez que alguien me dice estar leyendo mi «historia personal».
    Dentro de poco publicaré la última entrega, porque voy a regresar a París, después de 10 años. Haré un posgrado y trabajaré de nuevo allá, todo un reto a mis 46 años.
    Publicaré todo y más. Te invito a que me sigas en Instagram en mi cuenta «architecte.benazra«.

    Saludos 🙂

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