Historia Personal (parte 1)

Introducción: contexto histórico muy personal

Hola a todos, voy a contarles hoy cuáles fueron mis primeras impresiones cuando empecé a trabajar como colaborador de arquitecto recién llegué a Francia, por allá en el año 2000. Tomé un pequeño aparta-estudio, alrededor de 18 m2, en uno de los barrios más antiguos de Marsella, que de hecho es la ciudad más antigua del país Galo, con más de 2.600 años. ¿Por qué tomé un apartamento para mí solo cuando podía vivir en las residencias universitarias y evitarme  gastos extras y transporte? Por una razón muy sencilla: no hubiera soportado vivir en 9 m2 y utilizar unos baños comunales al final del pasillo.

Así que mi primer apartamentico, que bauticé Hostal Colombia porque recibía con frecuencia amigos que andaban de paso por Europa, fue una habitación en un edificio muy antiguo, en el tercer piso de la Rue Tilsit, con cocineta, closet y un baño amplio, que se componía de una ducha “italiana” (como la llaman los franceses), un lavamanos y un sanitario: ¡todo en el mismo lugar! Y hago énfasis en esto, porque la gran mayoría de los baños son separados en este país, el inodoro en la punta del corredor, y la bañera y el lavamanos al otro lado. ¡Muy práctico para hacer número 2 y lavarse las manos o ducharse en seguida!

Una ducha a la italiana es simplemente una ducha como la conocemos nosotros los colombianos, solo que bastante más pequeña. Los franceses no se duchan, se dan un baño, o se “lavan”, como dicen ellos. Por eso cuando entré por primera vez a un restaurante y pregunté por el baño, el mesero casi me pega con la mirada, los baños son los que tienen bañera, para eso están los “toilettes”.

Bueno, me desvié ligeramente. Lo que quiero contarles es que mi primer apartamento fue una pequeña maravilla y me dio la posibilidad de entrar al mundo de la adultez, en el sentido en que tenía que pagar por primera vez un arriendo, los servicios, lavar la ropa y el baño, hacer mercado, etc. Empecé a trabajar en un taller de arquitectos medio tiempo durante el verano y cuando llegó la fecha de entrar a la universidad, me pidieron que trabajara tiempo completo y acepté, era uno de los mejores talleres de la región y sabía que la experiencia en mi hoja de vida iba a ser importante para el futuro.

No me quedó más remedio que negociar con mis profesores y explicarles que solo iría a presentar exámenes y entregas de proyectos. Como ya había cursado casi 5 años de carrera en Colombia, tenía un buen nivel comparado con mis compañeros franceses de tercer año. Trabajé durante 4 años, siempre en freelance, hasta que me gradué de arquitecto francés, hice una tesis de urbanismo y saqué mención de honor. Cuando terminamos la universidad, pude constatar que la ventaja laboral que tenía con respecto a mis compañeros era abismal, así que decidí lanzarme y abrir un pequeño estudio con 2 colegas, un brasilero y mi mejor amigo, también colombiano.

Me enfrenté a la dura realidad de conseguir clientes, obras, proyectos, y me enfrenté a una particularidad francesa en algunos aspectos radicalmente diferente en materia de arquitectura y construcción. Por una razón histórica y social, que desarrollaré en un artículo más adelante, el gremio de arquitectos sufre la discriminación de la sociedad en cuanto al desarrollo de proyectos de vivienda.

Me explico. Para radicar una licencia en curaduría, de una casa menor a 170 m2, ¡no se necesita la firma de un arquitecto! Esto nos deja por fuera del mercado de la casi totalidad de viviendas que se diseñan y construyen en el territorio nacional, pues la gran mayoría de residencias, a no ser que el propietario tenga una cierta libertad financiera, está por debajo de esos famosos 170 m2.

Problema n° 1:

Cualquier persona, con lápiz y papel, ¡puede hacer sus planos! Todos pueden componer un “dossier” de licencia o conjunto de documentos gráficos que exigen [los servicios de urbanismo los maneja una entidad de la alcaldía equivalente a las curadurías de aquí en Colombia]. ¡No lo podía creer la primera vez que escuché semejante barbaridad! Creí que era una broma, y la risa se convirtió en un mar de lágrimas cuando me di cuenta que si era en serio.

Problema n°2:

Al obtener la licencia de construcción, el propietario decide generalmente mandar a construir su casa con un “masón” para evitarse los gastos de un arquitecto. Resultado: la arquitectura residencial francesa los últimos 40 años es espantosa, sobre todo en la mitad sur del país. El masón es el equivalente de un maestro de obra aquí en Colombia. ¿Cómo construyen una casa sin planos de ejecución? Fácil, con unos planos muy pobres, mal dibujados, y sobre todo, mal diseñados.

Todo el mundo se cree arquitecto, y es válido en cualquier país.

Consecuencia del problema n°1:

Muchas de las personas que componían la carpeta de planos que exige la administración para una licencia, venían a mi oficina en busca de ayuda, cansados de hacer modificaciones y requerimientos y no obtener un resultado positivo. Primero, porque les rechazaban el permiso al no cumplir con alguna norma de urbanismo, y segundo, porque no tenían un documento gráfico capital, la perspectiva de inserción en el sitio. Hacer una perspectiva no es fácil, aunque muchas personas se contentaban con tomar una foto y dibujar tres líneas chuecas por encima con el contorno del proyecto, y funcionaba, así obtenían una licencia. Así que los que quisieron ahorrarse unos euros al no contratar un arquitecto desde el principio, se encontraban, muchas veces, haciendo recurso a él por necesidad.

Consecuencia al problema n°2:

Ya se podrán imaginar la situación…si las obras con planos de ejecución, arquitectos, ingenieros e interventores tienen problemas, ¿cómo creen ustedes que son las que no tienen sino un maestro? Y ¿qué termina pasando en la mitad de los casos? Recurren al arquitecto, cuando ya no pueden soportar más problemas y el presupuesto va por las nubes. El error más frecuente que encontré, y sigo encontrando, es con el desarrollo de la escalera. Casas bien terminadas con escaleras en las que hay que agacharse para no darse en la cabeza, por ejemplo. Pero los problemas son muchos y en todas partes.


Historia Personal (Parte 2)

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